Cualquier crisis, nos invita a salir de nuestra zona de confort, provocando, en individuos sanos psicológicamente, mayor consciencia sobre la situación y la movilización de recursos para hacerle frente, generando aprendizaje y una nueva adaptación. Así que, las crisis siempre son una oportunidad de aprendizaje y de cambio, necesarias para la evolución. 

Tener presente esta visión de las crisis es útil, porque encontramos un sentido y/o un significado dándonos cuenta de que conllevan cosas positivas y que el sufrimiento nunca es en vano. Si somos conscientes en el momento en que la estamos viviendo, esto nos ayuda a aceptarla mejor, a sentir menos dolor y a movilizar los recursos con más rapidez. 

La actual crisis sanitaria del “coronavirus”, no es una excepción; así que es aconsejable darle un significado, una comprensión válida a lo que nos esta sucediendo, y sacar nuestro potencial para aprender de ello y evolucionar. 

En este sentido, es de especial relevancia, escucharnos emocionalmente para que cada uno de nosotros encuentre su propio significado y su propia oportunidad de aprendizaje.

Con la intención de acompañaros y ayudar a motivar lo anterior; a continuación, os planteo algunas de estas oportunidades que podemos compartir, debido a todo aquello que nos unifica como seres humanos y como sociedad. 

*Aprender a PARAR y estar más con nosotros mism@s
Esta crisis nos obliga a bajar el ritmo frenético que muchos de nosotr@s llevamos y a reestructurar nuestra rutina, estableciendo prioridades y percatándonos de cuales son aquellas cosas que tienen verdadera importancia. El confinamiento nos da tiempo para atender mejor nuestro descanso, saborear mejor nuestras comidas, hacer las tareas buscando el disfrute y sin prisa… Parar y aburrirnos también nos permite incrementar la creatividad y hacer uso del humor, además de valorar la comunicación como forma de entretenimiento, acompañamiento y desahogo… Por otro lado, estar con nosotr@s mism@s facilita hacer una mirada hacia adentro para conocernos mejor, saber que queremos realmente y atender aquellas necesidades psicológicas internas que se puedan estar dando y no hayamos escuchado antes. Por ejemplo: puede suceder, que al escucharnos nos demos cuenta que no nos gusta nuestro trabajo, que tenemos muchos miedos, que hay un problema de adicción, que no compartimos nada con la pareja o que debemos cambiar la relación con nuestros hijos… En definitiva, bajar el ritmo y conectar con nosotr@s, es una forma de bajar el ruido y percibir las cosas de forma más clara. 

*Aprender la importancia de vivir en el presente
En nuestra sociedad, igual que en la crisis, todo sucede muy rápido y para tener recursos para vivirlo sanamente debemos sacar de nosotr@s la habilidad de estar mayoritariamente, en el presente, para no perdernos en la huella del pasado o en la preocupación del futuro. Este aprendizaje nos ayuda a sentirnos más tranquilos, capaces y a disfrutar más de cada momento. También, nos permite darnos cuenta del valor del TIEMPO, que en realidad es lo único que se nos concede y se nos quita sin decidirlo, lo único que se nos acaba de verdad. Cuando aprendemos esto nos responsabilizamos de lo que hacemos con él, decidiendo en qué lo invertimos, con quién lo compartimos y cómo queremos vivirlo.  

*Tomar consciencia de la necesidad de las muestras de AFECTO
Con esta crisis podemos conectar con la importancia del contacto físico entre los seres queridos, y sentir los efectos de lo que supone un abrazo, una palmada en la espalda o simplemente dar la mano o masajear al otro, cosas que nos han sido limitadas. Otras muestras de afecto, cómo el apoyo simbólico a los sanitarios, los gestos de solidaridad entre vecinos…nos vuelven a conectar en que somos seres humanos que necesitamos relacionarnos afectivamente con las personas, por què nos nutre y nos hace mejores. No es suficiente relacionarnos telemáticamente, aunque en este momento es un gran recurso. En una sociedad dónde cada vez ha cobrado más poder la individualización, las máquinas y la tecnología, hace falta volver un poco a la humanización y los afectos, y darnos cuenta que todos somos iguales en lo más profundo y esencial, rompiendo prejuicios y estereotipos

*Hacer de la comunicación un pilar esencial
Tenemos la oportunidad de aprender a sacar más partido a la comunicación, por un lado, comunicarnos más y de distinta forma dentro del marco con quien convivimos, haciendo frente y resolviendo las carencias que pueden haber, conociéndonos mejor entre nosotr@s y creando vínculos más fuertes y de calidad. Por otro lado, conectar con la importancia que tiene a nivel social dicha comunicación para sentirnos unidos, integrados, fuertes y tenidos en cuenta.

*Observar lo afortunados que somos 
Debemos fijarnos, por ejemplo, en la suerte que tenemos por la capacidad de movilidad, libertad e independencia. Aprender a ser más empáticos con los sectores sociales dependientes o vulnerables, dónde esto que a la mayoría nos parece tan difícil (como el quedarse en casa), llevan haciéndolo mucho tiempo. También lo afortunados que somos en muchas otras áreas que no habíamos valorado. Como, por ejemplo, la vida que hemos construido o sentirnos afortunados por quién tenemos a nuestro lado…

*Entender, tolerar, respetar y fomentar el agradecimiento 
Hay muchas formas de vivir, percibir y sentir la crisis; y todas ellas tienen un motivo y hay que aprender a respetarlas.  La Crisis actual nos permite conocer mejor y aceptar la verdadera naturaleza del ser humano, tenemos la oportunidad de aprender a dejar de lado el juicio, ampliar la capacidad de comprensión y entender la limitación de cada persona. Se dice que, ante las crisis, sale lo “mejor y lo peor” de cada uno. Esto nos ayudará también a saber qué personas son más importantes para nosotr@s y cuáles nos son también más sanas. En este momento lo que podemos hacer unos por otros cobra especial relevancia, por lo que nos facilita la oportunidad de ayudar a los demás y fomentar la actitud de agradecimiento, un valor que ha ido perdiendo fuerza. 

*Ser más conscientes del impacto que tenemos sobre el planeta
Por último, creo necesario mencionar, las consecuencias climáticas positivas que esta teniendo esta crisis, en tan poco tiempo. Si nos percatamos de la dimensión de nuestro impacto en la tierra, cada uno de nosotr@s puede responsabilizarse, concienciarse y sentirse motivado para poner su grano de arena y ser, como individuo y como sociedad, el gran cambio en esta lucha de urgente necesidad. 

Por Gemma Vidó, Psicóloga Integradora col.16184

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